
para que duermas en él toda la noche, y por la mañana.
Que yo me asuste no es lo importante.
Yo tengo un regazo que te acaricia cuando quieras,
para que rocíes tu alma de cariño, y de repente.
Que me estremezcas no es lo importante.
Yo tengo un cuello que te roza cuando quieras,
para que te llenes de él, y conmigo.
Que me inundes no es lo importante.
También tengo unos labios que te invitan a vivir,
para que entres ya por siempre y no te vayas.
(Nunca)
Que te quiera tanto, no es lo importante.
Helena (Quédate a dormir), 18 de octubre de 2007